Amiga de mi marido, ¿me puedes dar placer?

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Satomi Suzuki, una mujer bella y sensual con unas apetecibles tetas grandes, se sentía terriblemente sola e insatisfecha en su matrimonio. Afortunadamente, un día un amigo de su marido vino a visitarla, ese hombre emanaba una sensualidad incontenible que desataba en ella deseos insospechados. Lafrienda de su marido parecía tener la polla grande y Satomi no podía dejar de imaginar cómo sería sentir esa dura e imponente pieza de carne en su coño depilado.

En cuanto se quedaron solos, la atracción entre ellos era tan intensa que comenzaron a besarse apasionadamente. Los labios del hombre se movían con destreza, y su lengua se deslizaba expertamente dentro de la boca de Satomi, mientras que sus manos acariciaban sus pechos con deseo y dominio. La manera en que la tocaba mientras le devoraba la boca hizo que Satomi temblara de placer y ansiara más de él.

Rápidamente, la situación se volvió aún más candente. Satomi se arrodilló frente al amigo de su marido, tragándose toda su imponente polla. Sus labios se abrieron alrededor de la polla grande, mientras la mamaba con pasión y voluptuosidad. Sus ojos miraban intensamente a su amante mientras la verga entraba y salía de su boca en una mamada profunda.

Una vez que él estuvo lo suficientemente duro, Satomi se puso a horcajadas sobre él y se sentó en su polla grande, sintiendo como su coño se llenaba por completo. El ritmo del polvo fue intenso y apasionado, ella gemía de placer con cada embestida del amigo de su marido.

En un momento desesperado, Satomi se acostó en la cama y abrió sus piernas, ofreciendo su coño con ansias, su amante se posiciono con su polla dura y gruesa y la penetró con fuerza y determinación. La fuerza y la profundidad de las embestidas hicieron que sus tetas temblaran y se sacudieran con la intensidad del encuentro.

Los gemidos y gritos de placer llenaban la habitación mientras follaban sin control alguno. Después de varias posturas y besos, llegaron a un intenso orgasmo simultáneo que dejó a ambos jadeando y sudorosos. Con satisfacción y lujuria en sus ojos, ambos disfrutaron plenamente del intenso y apasionado encuentro sexual que tanto deseaban.